Este año la verdadera cuaresma en Chile no se inició el miércoles de ceniza, cuando el país estaba veraneando y celebrando festivales, sino diez días después, el sábado 27 de febrero a las 03.30 de la mañana, cuando la tierra tembló y a todos se nos hizo vivencial la tradicional fórmula del “polvo eres y en polvo te convertirás”; y en polvo se convirtieron el casi millar de muertos, un sin número de desaparecidos bajo los escombros y tragados por el mar, ciudades desbastadas en sus centros históricos, pequeños y turísticos pueblos engullidos por el hambriento océano, y la red vial de puentes, autopistas y pasarelas literalmente hechas polvo .
En las reflexiones teológicas, ecológicas, espirituales empezamos a preguntarnos si el hombre y la mujer somos los “señores y dueños de la naturaleza” y por eso la desbastamos y explotamos despóticamente o si nosotros pertenecemos a la madre tierra y ella es la dueña y señora y nos devuelve el trato como una “pacha mama” cruel y destructiva.
Enrique González, OP
Tomado de www.cidalc.org


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