“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo.”
El amor es la única respuesta posible al Amor,
Como ser humano, Jesús experimentó ese AMOR.
Toda su vida es consecuencia (manifestación) de esta vivencia personal.
También para nosotros es ese el único camino.
Sin esa experiencia de que Dios es AMOR en mí,
el mensaje evangélico se quedará fuera
de mi propio ser;
y si lo acepto, será intelectualmente y como una programación.
El amor que me pide Jesús,
no es algo que pueda tener su origen en mí.
Yo sólo puedo ser espejo que refleje lo que Dios es.
No se me exige simpatía o amistad hacia todos.
No se trata de un amor humano,
sino del “ágape” divino.


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